En mi juventud, cuando todavía vivía en Francia, me gustaba escuchar a la gente hablar sobre sus vidas en la radio. Me fascinó la calidad y el diseño de estas grabaciones. Algunos de ellos ya habían muerto, pero para mí todos seguían vivos. Más tarde, me dediqué profesionalmente a la adquisición de idiomas extranjeros y la didáctica de los medios. Hoy ayudo a otros para que ellos también puedan experimentar esta fascinación de escuchar.