Las madres y los padres jóvenes moribundos dejan recuerdos para sus hijos y parejas —y sus voces— en audiolibros. Los dolientes escriben cartas, poemas y canciones para y para sus hijos o compañeros fallecidos. Estas «últimas palabras», tales mensajes íntimos, dan cercanía en la pérdida y dan fuerza para vivir. Los gestos muy personales de despedida ayudan a mantener a los vivos y a los muertos en contacto. El hecho de que miren sus vidas y encuentren su propia expresión para ello activa y creativamente contribuye al manejo del dolor. https://www.swr.de/swr2/leben-und-gesellschaft/mein-abschied-swr2-glauben-2021-06-03-100.html